El inmigrante mexicano Luis Ramírez, de 25 años, y su prometida Crystal Dillman en una fotografía proporcionada por Dillman. Ramírez era un inmigrante ilegal y murió a golpes tras una pelea con un grupo de adolescentes estadounidenses.
FILADELFIA (AP) — La absolución para un grupo de adolescentes blancos de los cargos más graves tras la muerte de un inmigrante mexicano se ha convertido en un reclamo de justicia entre los hispanos que sienten una hostilidad cada vez mayor en Estados Unidos.
La muerte a golpes de Luis Ramírez también ha expuesto las dificultades de hacer que se cumplan las leyes contra crímenes raciales que buscan proteger a las minorías.
Los grupos defensores de los derechos civiles y algunas autoridades planean ofrecer el miércoles una conferencia de prensa para instar al Departamento de Justicia para proseguir con el caso de Ramírez tras la absolución de los acusados en una corte estatal. Además pedirán la aprobación de la iniciativa de ley federal sobre crímenes motivados por la aversión a las minorías, que también extendería la protección para las personas homosexuales y transgénero.
La iniciativa de ley ha sido aprobada en la Cámara de Representantes y el Presidente Barack Obama ha dicho que la firmará. Pero incluso con esta nueva ley, los fiscales tienen que ahondar en la psicología de las personas acusadas de cometer crímenes contra personas por su raza, color, religión, grupo étnico, género, orientación sexual o incluso discapacidades.
El 12 de julio seis estudiantes de preparatoria se dirigían a sus casas tras una fiesta en la calle en el pueblo minero de Shenandoah, Pensilvania, donde viven hispanos que trabajan en fábricas y granjas agrícolas. Se cruzaron con Ramírez, de 25 años, y su novia de 15 que estaban en un parque.
Comenzaron a discutir y los estudiantes le habrían dicho a Ramírez insultos racistas. Sin embargo, los abogados disputaron quién profirió los insultos y cuáles fueron. Los abogados defensores calificaron a
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