Pobladores colombianos cruzan la frontera hacia la localidad venezolana de Ureña, el martes 3 de noviembre de 2009, por puntos aledaños al paso en el principal punto de cruce, que el lunes fue cerrado del lado venezolan, luego que desconocidos mataran a t
Por SUSANA LONDOÑO
BOGOTA — El principal paso fronterizo entre Colombia y Venezuela permanecía abierto el lunes, mientras sectores colombianos pedían que se concreten gestiones de países como Brasil y España, que ayuden a reducir las tensiones políticas entre los dos países.
La senadora Cecilia López, del opositor Partido Liberal, indicó telefónicamente que Bogotá debía concretar una gestión de buenos oficios de un tercer país y descartó cualquier posible conflicto armado entre ambas naciones, como ha dejado entrever Caracas. "Una guerra entre Venezuela y Colombia es lo más absurdo...Hemos sido países amigos", dijo.
El ex canciller Guillermo Fernández de Soto (1998-2002) indicó en diálogo telefónico que esas gestiones podrían ser del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, quien tiene buenas relaciones tanto con Chávez como con el presidente Alvaro Uribe.
De Soto agregó que aparte del calor del discurso del presidente venezolano, la diferencia con viejos problemas del pasado entre ambos países es que ahora hay "incidentes con muertos... eso es lo preocupante".
Por su parte, el vicecanciller venezolano, Francisco Arias, dijo en la jornada en una entrevista desde Caracas con la cadena radial colombiana Caracol, que no era ni su país ni Bogotá los que "promueven una guerra" entre las dos naciones vecinas, sino Estados Unidos.
"No pensemos en una guerra que promueve Venezuela, ni en una guerra que promueve Colombia o los colombianos", dijo Arias.
"La verdadera provocación y causa de la guerra", dijo el vicecanciller venezolano, es que con un acuerdo firmado el 30 de octubre entre Bogotá y Washington para que militares de Estados Unidos utilicen bases colombianas, se está "trayendo un elefante para que camine en una cristalería, como son los
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