Sebastián Piñera, candidato opositor a la presidencia de Chile, participa junto a niños en un acto de la campaña electoral en Santiago el viernes 11 de diciembre de 2009. Los chilenos acuden a las urnas el domingo 13 de diciembre.
Por FEDERICO QUILODRAN
SANTIAGO DE CHILE — Los candidatos a la presidencia en los comicios del domingo se preparan para una, al parecer, inevitable segunda vuelta en enero y se esbozan alianzas para derrotar al favorito derechista Sebastián Piñera ante la perspectiva que inflija una derrota a la coalición centro-izquierdista que gobierna al país desde hace 20 años.
Piñera, abanderado de la alianza de dos partidos derechistas también trazó lineas para enfrentar el probable balotaje del 17 de enero al anunciar su nuevo lema: "Súmate al cambio", que él dice encarnar.
El abanderado oficialista y ex presidente Eduardo Frei acogió en el cierre de su campaña la propuesta del candidato izquierdista Jorge Arrate de formar un frente común para intentar impedir el triunfo de Piñera.
El otro candidato con opción de desafiar a Piñera en la segunda ronda, el independiente Marco Enríquez-Ominami, se ha negado a unirse contra Piñera con el argumento de que no es necesario porque él será el que disputará la presidencia con el acaudalado empresario, como reiteró este viernes en declaraciones a APTN.
El comentarista Patricio Navia, que escribió un libro sobre Enríquez-Ominami y adhiere a su postulación, comentó el viernes que su actitud se aplica porque "él pondrá las condiciones" para apoyar a alguno de los dos candidatos en caso que no sea él quien dispute el balotaje.
Piñera, el favorito, es un acaudalado empresario de 60 años que se hizo rico con su estilo de agresivo emprendedor que le ha valido el apodo de "La locomotora" y que forjó su fortuna durante la dictadura de Augusto Pinochet. Pero él reprueba las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura y asegura que votó
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