La ilusión de una reforma migratoria para los mas de 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos está de nuevo sobre el tapete luego de que el gobierno del presidente Barack Obama anunciara su firme intención de abrir dicho debate.
Aunque el impulso a la reforma fue una de sus promesas de campaña, sorprendió que fuera abordado casi inmediatamente por el presidente (escasos dos meses posterior a su posesión) y aún más, teniendo en cuenta los difíciles momentos que en materia económica atraviesa la población norteamericana. Sin embargo, varios analistas consideran que este es un momento oportuno para inisistir en la propuesta y que su éxito es hoy por hoy más viable que en otras ocasiones. Argumentan que el hecho de tener un congreso de mayoría demócrata acompañando a un gobierno del mismo partido y un presidente comprometido con la causa son elementos especiales para sacar adelante este proyecto
El 18 de marzo pasado, ante legisladores de su partido, Obama se comprometió a impulsar una iniciativa al respecto este mismo año. The New York Times reportó en abril que Cecilia Muñoz, Directora de Asuntos Intergubernamentales de la Casa Blanca, reafirmaba el compromiso y el deseo del gobierno por retomar el debate de la reforma este año. Luego, el 30 de abril, en el Senado se realizaba una audiencia al respecto: "Comprehensive Immigration Reform in 2009, Can We Do it and How?" .
La reforma migratoria propuesta busca organizar el flujo de inmigrantes a Estados Unidos y dar una solución a quienes están indocumentados pero residen hace varios años en el país. Durante la campaña presidencial, Obama dijo que su plan de reforma perseguiría cuatro puntos específicos: